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martes, 7 de julio de 2015

ANIMA DEL UVERO

En una diminuta capilla ubicada en las orillas del Neverí, en el sitio de “Los Mangos”, los pobladores de Curaguaro, Cambural, Carraspozo y otros caseríos aledaños, rinden tributo al “Ánima del Uvero”.
Cuenta la señora Trina Maita que hace unos cuantos años se ahogó una niña en un caserío llamado Pardillar, ubicado en las serranías del Turimiquire, y a los cuatro días ella la encontró a la “pata” de un uvero, en el mismo sitio donde se le hizo su capilla, y cuál fue su sorpresa que “aquella niña estaba intacta, paradita, sanita como si nada la hubiese tocado”.
Allí, en el mismo lugar, fue enterrada, y los pobladores del lugar le rinden tributo a la niña, dándole el nombre de Ánima del Uvero, en razón de sus poderes milagrosos.
Muchas personas dan sus testimonios que le han pedido por su salud, le rezan para que su alma de virgen perdure en la paz, y ella en retribución le ha dado indicaciones en sus sueños para mejorar su salud.

También están los que piden por que el invierno traiga la prosperidad en las cosechas y para que el rio siga siendo una fuente de vida y un medio de producción y resultados positivos en sus faenas.   

(Del libro inédito: Puerto La Cruz, de un lugar a otro)



PUERTO LLENO DE HISTORIAS


En 1866, el pequeño caserío de pescadores llamado La Cruz viene creciendo, hasta que en ese año es estructurado como parroquia civil con el nombre de Puerto de La Cruz.
Según el primer censo de 1875, realizado bajo el gobierno de Guzmán Blanco, para esa época tenía 428 habitantes “muy mestizados”. La actividad económica  más importante era la pesca artesanal y el corte de madera. Existía una empresa de chinchorros, de pesca, en el litoral, cuyos propietarios eran los Monagas.
En 1881 se cuentan 598 habitantes y se estima que ese crecimiento es estimulado por el cultivo del coco que para mediados de 1870 comienza a industrializarse en la región. El cultivo de este fruto fue considerado, por sus promotores, como elemento de riqueza. En esos años se desarrollaron grandes cocales en los valles situados al este de la capital Barcelona, a orillas del mar, más extensos en el pueblo de Guanta, a orillas del mar. Es exportado a los Estados Unidos y se llevan grandes cantidades para Cumaná, donde es extraído el aceite.
Con la Constitución del año 1881 se crea el departamento Gregoriano, constituido por las parroquias siguientes: San Cristóbal y el Carmen en la capital Barcelona; Pozuelos, Puerto de la Cruz, San Diego, Araguita, Bergantín, Curataquiche, San Bernardino, Caigua y el Pilar; que en conjunto suman 19.958 habitantes.
Al momento de describir las parroquias (solo nos referiremos a Pozuelos y Puerto de la Cruz) se decía lo siguiente:
Pozuelos: parroquia civil y ecleciastica con un buen templo parroquial que acaba de construirse. Tiene 526 habitantes, en su mayor parte indígenas, dedicados a la agricultura menor y al corte de maderas. De todo carece la principal población. Corresponde a su jurisdicción el pingue valle de Guanta, en donde hay grandes haciendas de coco, entre las cuales se halla el valioso establecimiento del señor Santos D´Aubeterre, con máquina para extraer el aceite de aquel fruto, peinar la fibra de su corteza,…etc. este valle es uno de los más ricos y productivos del Departamento, y de los bosques de la parroquia se extraen riquísimas maderas de construcción y tintóreas.
Puerto de la Cruz: parroquia civil de erección reciente, que depende en lo eclesiástico de la parroquia de Pozuelos. Cuenta con 428 habitantes de raza mixta, la mayor parte dedicados a la pesca y corte de maderas. No tiene de notable  sino una escuela particular de varones. Tiene los empleados civiles que la ley acuerda a las parroquias, a saber: un jefe civil y un suplente, y un juez de parroquia.
En el mismo cuadro estadístico se expresa lo siguiente:
  Distrito               Habitantes                   Temperatura                            Ubicación
Pozuelos                 526                          Cálido y sano                      En un cerrito a la orilla del                                                                                                                                        mar, del cual dista una legua                                                                                                       
               Puerto de la Cruz    428                          Cálido y sano                     Al norte de Pozuelos
Estación de lluvias: principia el invierno a finales de mayo y continúa hasta octubre; vuelve a llover en noviembre hasta diciembre.
Con esta estampa queda dibujado aquel pequeño caserío y sus inicios en el siglo XIX. Que con el boom petrolero se aligera su crecimiento, con una migración de regiones aledañas y remotas, donde florece  un nuevo conglomerado, que se impregna de nuevos actores con la migración europea y asiática. Sin duda una ciudad llena de historias contrastantes, que florecen sobre la piel del puertocruzano, cada día más esclarecedora de nuestra identidad.

Luis E. García

Cronista Oficial del Municipio Juan Antonio Sotillo.


PUERTO LA CRUZ Y LA FORMACIÓN DE LAS PLAZAS



PUERTO LA CRUZ Y LA FORMACIÓN DE LAS PLAZAS

En la medida que Puerto La Cruz se va estructurando como pueblo, van apareciendo formas urbanísticas que rompen con conceptos tradicionales de lo que se considera ciudad. Es el caso de la aparición de las plazas. El concepto aprendido de España, fue el de la Plaza Mayor, alrededor de la cual se instalaba la iglesia y la sede administrativa del gobierno. Si hacemos un recorrido por el país notaremos que la mayoría de nuestras ciudades y pueblos están estructurados bajo este concepto.
En el caso de Puerto La Cruz, reiteramos, ocurrió que las plazas fueron surgiendo, tal vez, por la necesidad primaria de tener lugares de encuentro donde compartir actividades propias de las comunidades.
La primera vez que aparece una plaza en Puerto La Cruz, ocurrió en el lugar denominado Playa Vieja, donde se hacían los oficios religiosos en una pequeña capilla, a orillas del mar, en la actual esquina de las calles Monagas y Ricaurte. En el mismo lugar donde tenían casas de “atemperar” las familias Monagas y Rolando, que gozaban del respeto y reconocimiento de los ciudadanos de la época. Fue el mismo sitio donde fueron instalándose familias de origen corso, como los Espino, Schaffino, Addler, Notaro, Carreyó y Rafetti, con asentamiento principal en Barcelona.
Durante el año 1923, en el gobierno de Juan Vicente Gómez, siendo presidente del estado el general Silverio González, fue denominada como Plaza Monagas. Posteriormente, durante la década de los años cincuenta, fue remodelada y se le coloco un busto del General José Tadeo Monagas.
Era el mes de octubre del año 1935, cuando el Presidente venezolano Juan Vicente Gómez designa como Presidente del Estado Anzoátegui al General José R. Dávila.
Este militar andino hace un recorrido por varias localidades del estado, entre ellas Puerto de la Cruz. Al llegar a la playa queda gratamente impresionado por la belleza de la bahía, y conoció además de las propiedades curativas que se le atribuyen a sus aguas. Al llegar al sitio denominado como Aldea de Pescadores, al extremo este de la playa –en donde actualmente se erige la Cruz— se detiene pensativo  y mirando sus alrededores comenta que en aquel lugar se merece construir una obra de ornato que exalte la belleza natural del lugar. Fue así como este militar, presidente del Estado Anzoátegui en aquella época, ordenó la asignación de recursos para que se construyera en el sitio una plataforma “macadamizada por el sistema de concreto”, de un diámetro de 10 metros, en forma octogonal.
Él mismo bautizó la obra con el nombre de “Parque Colón”. A tales propósitos fue emitido el decreto N° 53 del 13 de diciembre de 1935, que entre sus considerandos decía, entre otras cosas, lo siguiente: “Que siempre mi gobierno, inspirado en las últimas finalidades del progreso que involucra para el país, la Gran Causa de la Rehabilitación Nacional, de la cual es su único jefe el Benemérito Juan Vicente Gómez,  Presidente de la República, fomenta con el mayor interés las obras de ornato y embellecimiento público de las poblaciones, a fin de que ellas respondan gallardamente a los modernos sistemas de la arquitectura y el arte”.
Pasan los años y el 23 de noviembre de 1953, siendo gobernador del estado el doctor Manuel José Arreaza, ordena la reformulación del llamado Parque Colón y la erección de una estatua de Cristobal Colón, con un nuevo nombre para el sitio: Plaza Colón.
En los comienzos del siglo veinte existió un solar en la esquina de las calles Bolívar y Juncal, que se utilizaba como estadio de beisból y se le daba el nombre de Plazoleta. Contiguo a este, estaba el Pozo de Zinc, primer  manantial  surtidor de agua de los pobladores del Puerto de La Cruz, pero que a la fecha se había contaminado y por tanto clausurado. A los lados, por la calle Juncal, existían varios establecimientos comerciales y la Oficina de Telégrafos, mientras que hacia la calle Libertad funcionaba el mercado Municipal.
Fue precisamente en este sitio donde inicialmente nació La Plaza Sucre, en homenaje al Gran Mariscal Antonio José de Sucre, develándose un busto del citado patriota de la gesta independentista. Al parecer las condiciones precarias, producto del deterioro causado por las lluvias y las grandes ventoleras, en aquel lugar donde reinaba el lodo y el polvo, fueron creando condiciones que al final los habitantes fueron ignorando.
Pasaron varios años hasta que en 1942 el gobernador del estado, general Manuel Tiberio Arreaza, presenta un plan de “Fomento Urbano”, donde plantea la necesidad, entre otras obras de importancia, la construcción de la plaza Simón Bolívar y la erección de una estatua del Libertador. Y entre las obras hechas por este gobernador, fue la “petrolización” de las calles alrededor de la plaza, pero se perdió en razón del excesivo invierno durante ese año.
Hasta que en los inicios del año 1953, por decreto del gobernador Manuel José Arreaza, se ordena la construcción de la Plaza Bolívar y una estatua ecuestre de Simón Bolívar. Y el 2 de diciembre de 1956 se lleva afecto el acto protocolar de inauguración del citado espacio. La estatua erigida en el centro de la plaza es una réplica del monumento que se encuentra en la plaza Bolívar de la ciudad capital de Venezuela.

Es el mismo gobernador Manuel José Arreaza que en decreto N° 50 del 05 de julio de 1954 decreta la construcción de la plaza General Santiago Mariño y la avenida con el mismo nombre. La Plaza se inauguró el día 03 de diciembre de 1954 y no sabemos de lo que fue la avenida con ese nombre. Al parecer el gobernador al expresar su alegría por la obra realizada, en el acto protocolar, se refirió al “Libertador de Oriente” para enaltecer el nombre de Santiago Mariño. Ese mismo día, pero en horas del mediodía, Manuel José Arreaza inaugura el empalme de la Calle Sucre con la avenida Colón.



jueves, 18 de junio de 2015

Quién fue Juan Ántonio Sotillo


Municipio Juan Antonio Sotillo

El epónimo que lleva el municipio cuya capital es Puerto La Cruz, está referido al valiente, arrojado y prestigioso  prócer de la independencia y caudillo federalista Juan Antonio Sotillo, nacido en Santa Ana en el mes de abril del año 1790, mismo lugar en que murió en junio de 1874. Muchos pobladores de este municipio desconocen la figura y su importancia, en términos de la historia regional y nacional, del hombre que fue Juan Antonio Sotillo y su rol en la guerra de independencia, librada por los venezolanos contra el yugo español y después en la guerra federal, signada por la lucha contra el feudalismo. Valorar si fue acertado o equivocado haber denominado así  lo que en primer lugar fue Distrito, por aquellos diputados, a quienes correspondió legitimar la decisión modificando la ley político-territorial del estado, no es el objeto que nos hemos trazado con la escritura de estas líneas. Sin embargo queremos expresar nuestra preocupación por el poco empeño puesto en la divulgación de la personalidad y el conocimiento de este hombre que da su nombre al municipio. Preocupación pertinente, reforzada además por la escasa enseñanza de nuestra historia local, tanto desde la educación formal como desde la edición de textos de diferentes formatos que permitan ese conocimiento.
Algunos confunden la personalidad del guerrero Juan  Antonio Sotillo con la del insigne educador Antonio José Sotillo, amigo cercano del general Isaías Medina Angarita; catedrático de Castellano y Literatura en varios liceos de Caracas; ejemplo de rectitud y laboriosidad, que fue confinado al pueblo de San José de Unare  por la dictadura de Gómez, como castigo por ser opositor ; padre del poeta Pedro Sotillo; contemporáneo de ilustres como Rómulo Gallegos, José Rafael Pocaterra y Augusto Mijares ; y que da su nombre al grupo escolar situado en la avenida municipal de Puerto La Cruz.
Incluso he comprobado que también se confunden con el médico Antonio José Sotillo, creador de la primera escuela de medicina del oriente fundada en Cumaná en 1850. Necesario es señalar que si bien Juan Antonio Sotillo no nació en Puerto La Cruz, y que no se conoce algún acontecimiento que lo relacione directamente con nuestro terruño, este prócer posee méritos suficientes para que quienes tenemos fijada nuestra vivienda aquí, se sientan honrados de llevar su nombre.
Y para que conozcamos un poco más de la personalidad de este insigne general del ejercito libertador me permito presentar una corta semblanza del hombre que fue. 
     
Fue uno de los nueve hijos de los legítimos esposos Pedro Sotillo y Bárbara Pérez. Entre los pobladores de Santa Ana les decían “padre de los Macabeos”, queriendo decir con esto que todos sus hijos fueron luchadores y mártires de la causa patriótica. Fue casado con Encarnación Páez, de cuya unión nacieron Miguel, José, Juan Antonio, Calixta, María, María del Rosario, Juana y Eladia. Sólo sus dos primeros hijos tuvieron la oportunidad de tener estudios adecuados, siendo el primero de ellos abogado y médico el segundo; seguramente las circunstancias vividas por esta familia impidieron que los otros hijos lo hicieran.
Juan Antonio Sotillo comenzó muy joven su carrera militar cuando se alistó en el escuadrón Santana formado por el General José Tadeo Monagas, a cuyas ordenes concurrió y participó en acciones importantes, iniciándose en 1813 en las primeras batallas libradas en Maturín. En 1814 participa en las batallas de Bocaduca, El Arao, Segunda Puerta, Aragua de Barcelona, Urica, Riveras del Orinoco, El Alacrán y El Juncal, Angostura, El Sombrero, La Cabrera, el Samán y Ortiz. Perteneció al grupo militar que facilitó las hazañas de José Tadeo Monagas en unión de Cedeño en 1815.
Prestó servicios en la causa independentista hasta el año 1824, fue comandante de Armas de la Provincia de Barcelona en 1833 y jefe militar de la provincia de Apure en 1849.      
En 1817 estando Simón Bolívar en Barcelona preparando su campaña de Angostura, dio órdenes de buscar un soldado que fuese capaz de practicar con éxito un espionaje a gran distancia, a fin de saber si algún movimiento de tropas realistas se operaba en esa dirección. Monagas recomienda a Sotillo, quien prometió al Libertador no sólo dar con esa marcha de españoles, si la había, sino también que dejaría fuera de combate al jefe que los mandara. Sotillo salió en efecto acompañado de unos pocos hombres de sus más intrépidos compatriotas, con caballos escogidos de remonta. Salieron buscando la ruta hacia Angostura atravesando por las Margaritas del Llano. Al llegar a las cercanías de El Chaparro uno de sus hombres husmea y comprueba la presencia de una tropa española que acampaba  en el lugar ese día. Sotillo y sus hombres merodean el sitio con mucha precaución; un indio les proporciona más información que les permite preparar su estratagema. Aquella tropa española era comandada por el realista La Torre, que avanzaba por el Guárico, destinada por Morillo desde el Apure, a proteger la provincia de Guayana. Sotillo acuerda con sus hombres entrar en la divisa española, y para ello deciden esconder los caballos cerca, desensillados. Caminan a la derecha para caer al camino por el que se llega de Zaraza a El Chaparro, simulando procedencia de Guárico. Al llegar a los predios del pueblo y toparse con los soldados españoles de avanzada, contestan al “¿Quién vive?” con la frase “oficios de Calabozo”. Así, el grupo encabezado por Sotillo llegan hasta la presencia del jefe realista que estaba en la plaza rodeado de su estado mayor en disposición de marcha. Sotillo se presenta ante el jefe realista y mientras distrae a todos desenvolviendo una pañoleta, simulando contener papeles oficiales que entregar, se lanza sorpresivamente sobre La Torre con la intención de lanzearlo. El español que era muy diestro en el manejo de las riendas escapa haciendo saltar a tiempo el ágil caballo que montaba. En medio de la sorpresa , la confusión y los gritos de alarma, Sotillo y sus hombres arrancan en carrera hacia la salida para Barcelona, pero antes echan mano de un joven lugarteniente que estuvo a su alcance y atravesando el cuerpo de este al suyo, y amarrando con sus manos el cuello del mozo. Salieron gritando “¡Cójanlos!”, como si fuesen ellos detrás de los asaltantes, con cual treta despistaban a los soldados españoles que acudían y que luego se retiraban dejando la persecución a los supuestos primeros perseguidores.     
 Ocurrido este acontecimiento, ideado previamente, Sotillo llega a Barcelona con aquel mozo de apellido Villanueva, lo entrega al Libertador para que lo interrogue no sin antes excusarse por no haber cumplido su promesa de aniquilar al caudillo realista.
Este acto heroico de Sotillo es una muestra de cómo los hijos de esta tierra poseían una elevada moral, que en medio de grandes peligros eran capaces de arriesgar su vida por la patria.
No abundan datos precisos de los ascensos de Sotillo, pero los cierto es que después de la batalla de El Juncal en 1816, continua participando en las luchas de la emancipación casi siempre en el oriente del país bajo las ordenes de José Tadeo Monagas y en 1824 alcanza el grado de General. Su educación fue la de los campamentos, pero se distinguió como el llanero con un alto sentido practico de la vida con una agudeza e ingenio que dieron paso a tantas anécdotas de cada caso. Fue sin duda el más esforzado teniente del General José Tadeo Monagas, tanto en la guerra de independencia y después durante la federación.
En 1830 lo acompaña en la pacificación de algunos poblados que insistian en proclamar la integridad de la Gran Colombia. En 1831 el mismisimo José Tadeo Monagas encabeza una revuelta donde proclamaba la integridad de Colombia resentido por la desaprobación del tratado de Unare y por la abolición del fuero militar, aprobado por la constituyente.  Monagas designa a Sotillo para que reforzara y apoyara a Heres que encabezaba la insurrección hasta que se firmó el tratado entre Monagas y Páez en Valle de la Pascua. En 1835 se le vio al lado de Monagas en el movimiento llamado “Revolución de las reformas” que terminó gracias al tratado con Páez en el sitio Pirital del Roble. La lealtad de Sotillo con José Tadeo Monagas era de tal magnitud que cuando este se preparaba para trasladarse a Caracas para encargarse de la presidencia de la República, llego a Santa Ana una hoja suelta suscrita por Cecilio Acosta en la cual invocaba con fervor a Páez para que volara a Caracas; y a sabiendas Sotillo que Monagas no se sometería a ejecutar su mando junto con los oligarcas –que en su concepto era para eso que llamaban a Páez por boca de Cecilio Acosta—se traslado a Barcelona con el propósito de acompañar a Monagas en previsión de los posibles hechos que pudieran presentarse.
El documento que provocó la reacción de Sotillo tubo su origen cuando Monagas se hace partidario de indultar para salvar las vidas de algunos procesados por conspiración. De este modo se inicia Monagas con una medida civilizadora aboliendo la pena de muerte por delitos políticos. No se conocen de la influencia que pudo ejercer Sotillo en esta postura de Monagas, pero de seguro que su opinión al respecto por lo menos fue escuchada.
Cuando se produce el rompimiento de Monagas con los conservadores, Sotillo permanece al lado de aquel en los dos intentos de Páez en su contra, con el resultado de que el centauro, el de las grandes proezas en la guerra de la independencia, se ve rechazado por el pueblo hasta el punto de ser considerado un embarque. Así fue reseñado por por un oligarca muy respetado como Juan Vicente González, quien escribió lo siguiente: “le temió cobarde Páez a Monagas; le imploró cautivo, y espero a que lo derrocasen los fuertes para sucederle”. La expresión “los fuertes” era una alusión a los Conservadores y Liberales de la revolución contra Monagas de 1838. 
Y para reforzar la comprensión de la estirpe de este valiente vamos a contar una anécdota de su madre, bien reveladora del valor y la templanza del vientre que engendró a Juan Antonio Sotillo:  Cuando se inició el movimiento emancipatorio, Juan Antonio Sotillo junto con sus hermanos Miguel y José Antonio, abandona la tranquilidad del hogar y se despide de sus padres. Se suman a las filas patriotas organizadas por el coronel José Tadeo Monagas. Juan Antonio y sus hermanos se entregan de cuerpo y alma a la revolución con el propósito de sacar de nuestra tierra el despotismo encarnado en el imperio español.
La madre de los Sotillo, Doña Bárbara, siempre desplegaba sus sentimientos de amor por la patria y en especial no perdía oportunidad de resaltar la causa abrazada por sus hijos, mostrando su convencimiento republicano. Entre sus amistades más cercanas les decía “yo todos los días al levantarme en la mañana, después que me persigno en nombre de Dios, también lo hago en el nombre de la patria” , y en efecto para alegría de todos, doña Bárbara les hacia una demostración de la oración que pronunciaba.
Cuando Boves entró a Santa Ana, no faltó quien le informara que allí habitaba la mamá de Sotillo, y que ella, tan insurgente como sus hijos, se persignaba como si no fuera cristiana. Al acto, Boves encomendó una escolta en busca de Doña Barbara. La anciana mostrando majestad y valor ante el caudillo le dice
        –  Estoy a su mandar general
—    ¿es usted la madre de los Sotillo?—preguntó el asturiano
—    Si señor
—Y dónde están los hijos
—están con el coronel José Tadeo Monagas, peleando por la patria
—Bueno, ahora quiero que se persigne de la manera que usted lo hace, no como cristiana sino como patriota
—señor voy a complacerlo—dice la valerosa anciana y poniéndose de rodillas expresa con la señal de la cruz: en el nombre de la patria; libranos Bolívar de los españoles; en el nombre de la libertad y con la ayuda de Juan Bautista Arismendi, José Tadeo Monagas y José Antonio Páez; Amén. 

El feroz asturiano, con su característica sangre fría, saco su espada, y estando ella aún de rodillas, le tomó la mano derecha y se la cortó de un tajo diciéndole:

—¡Eso es para que también se persigne por Boves!      


PUERTO LA CRUZ, DE UN LUGAR A OTRO

 ALDEA DE PESCADORES
Sitio ubicado en la playa a la altura de lo que posteriormente se llamó Plaza Colón, donde todos los pescadores al terminar su faena comerciaban la captura ofreciéndolo a todo el que se acercaba a comprar.

Allí se podía encontrar las famosas “mareadoras”, que eran mujeres que venían con sus maras a obtener el producto para su reventa, pero una vez que tenían el pescado en el interior las introducían dentro del agua para refrescar las especies. Luego de la compra estas mujeres salían a vender marchándose por la orilla y con la mara encima de un rollo de tela en la cabeza, recorrían grandes distancias cumpliendo sus cometidos.

En este sitio hacía acto de presencia el señor “Pocholo”, tal vez el vendedor de pescado a domicilio más conocido en la ciudad durante aquellos años en que funcionó este mercado, hasta los años sesenta.


miércoles, 29 de enero de 2014

En medio de la indiferencia pululan "negocios" raros.


¿Dónde se lava mejor?


Dos destacados caballeros del mundo mercantil se encuentran en un reconocido centro nocturno de Puerto La Cruz. El lugar  estaba medianamente lleno y la música de fondo podía escucharse sin que los asistentes tuviesen que gritar. Los sujetos muestran una imagen ostentosa; se saludan efusivamente y toman una mesa alejada de la espaciosa barra, se diría que bien apropiada para hablar de negocios. El mesonero retira un pequeño cartel que decía “Reservado”. Cada uno va acompañado con varios individuos, seguramente guardaespaldas. Toman sus asientos y después del acostumbrado diálogo inicial, brindis de por medio, se desarrolla el siguiente diálogo:

--¡Déjese de ronchas hermano! ¿Cómo se le ocurre? Mire nomás todo lo que hemos alcanzado: una red de farmacias, unos cuantos edificios, una catajarria de médicos, orgullosísimos con un amor frenético a la platica, enfermeras y personal administrativo, equipos de buena tecnología y pare de contar..¡vea!..todo bajo control..¡carajo!..hasta los parásitos de la federación los enjugamos, caritos pero no nos echan vainita. No hermano, aquellos tiempos de lavacarros pasaron, y hasta la bendición de esos men del centro médico de lecherías tenemos. ¡Todo legal paisa! Seniat, alcaldías, seguro social, y toda esa pendejada de impuestos pa´mantener  ese ejercito de flojos que hay en el gobierno hermano. Fíjese hermano qué tan bueno tan buena ha sido mi maquinita que no hay necesidad de estar viviendo aquí permanentemente; todo lo puedo controlar desde mayami hermanito. Esto se maneja solito hermanito. Pregúnteme cuántos afiliados tenemos; ¿qué imagen tenemos en estos pueblos hermanito? No hermano, nosotros colonizamos este paícito hermano. Colón lo descubrió, nuestra santa iglesia lo catequizó y nosotros lo aprovechamos mejor que los americanos, sin guerra, sin espías, sin altas tecnologías, así humildemente hermano. Y le digo algo hermano, nuestra filosofía es que los mediquitos hagan su trabajo, eso de estar peleando contra eso que llaman barrio adentro se lo dejamos a ellos, mi empresa nada que ver. Yo recibo mi platica y eso es lo importante.

 --Sin barraqueras paisa. Usted alardea de sus edificios, de sus  farmacias y su gran lista de subordinados. Pero préstele atención a lo que voy a decirle paisa: ¿cuántos vericuetos debe sortear para llegar a lo más importante que es la platica en sus bolsillos hermano? En cambio míreme, mire mi negocio: sin mayores vainas ¿cuánto me produce cada sorteito diario? Hágase la pregunta  . ¡Hay hermanito! Yo a las trece horas del día ya estoy recibiendo los huevitos de mi gallinita ponedora, que a la vez los reparto en créditos a esos guevones vendedores de pescado, de verduras, y de cuanta verruga quieran vender esos hijueputas buhoneros…hay hermanito eso es como la onda marina que va ensanchándose hasta más no poder. Vea hermano, usté que es bueno pa´los números: calcule cuanto resulta al año un interés de veinte por ciento diario, y cobrados por anticipado…échele lápiz y verá hermano. Habla usted de su red  de no sé que ocho cuartos, pero yo hablo de mi red de buhoneros y ambulantes que cada día solicitan más el recursito pa´comprase mercancía o cuanto antojito o vicio tengan. Tampoco nos metemos en esos peos venezolanos siempre y cuando no  nos jodan hermano. Pa´eso existe la platica hermano pa´compra al más berraco que se aparezca hermano. Hemos crecido tanto hermano que ya estamos acreditando hasta siete palos y algunos clientes especiales con hasta veinte hermanito…Quien quita hermano que en unos añitos más montemos un banco y nuestra carita bien lavada, limpiecita, mirando de norte a sur este país tan lleno de oportunidades y estos venezolanos guevones que no saben qué hacer.

Las carcajadas son profusas y la algarabía que embarga a los sujetos se ve reforzada cuando llegan dos hembras, buenotas, pomposas, acaneladas, culitos de abejas, esperadas ansiosamente. Para seguir la juerga, se elevan los vasos con guisqui dieciocho, y el tema de conversación se desvía por los caminos cromáticos de Eros. 


martes, 7 de enero de 2014

Nacimiento del Distrito Juan Antonio Sotillo



Enero 6 de 1944: Nace el Distrito Juan Antonio Sotillo

No pocos eran los problemas que atravesaba el humilde pueblo de pescadores en 1940. La población que apenas alcanzaba los 38 mil habitantes, crecía aceleradamente, además, porque la construcción de la refinería implicaba la creación de nuevos empleos, y por ende se convertía en el principal atractivo económico  para las poblaciones limítrofes, principalmente margariteños, sucrenses y guayaneses. Puerto La Cruz  ya se convertía en la sede industrial de las inversiones extranjeras, en el Oriente del país. 

Para esa época el señor Nelson Rockefeller no solo desarrolla la refinación del crudo venido de Oficina Nº 1, también instala en Los Cocos una factoría para procesar mero y pargo. La empresa fileteaba  los pescados, se empacaban, los congelaban, y se exportaban a los Estados Unidos. Las cabezas eran botadas y recogidas por los pobladores cercanos, con las que se elaboraban los sancochos, o simplemente se sudaban, y de ese modo se paliaba buena parte de la alimentación.   

El 21 de marzo de 1942, en una casa ubicada en la calle Freites, se efectuó la asamblea constituyente del sindicato petrolero en Puerto La Cruz. Allí se dieron cita, en casa de Ramón Vásquez, Martín Marval, Ramón Rodríguez, Francisco Bracho, Benito Pereira, Jesús Mata, Oswaldo Rivas, Sixto Lárez, Guillermo Lárez, Jesús Salazar, Jesús Aquias, Jesús Mata y otros. Esos mismos hombres en reuniones posteriores, tratan los asuntos que padecían los habitantes de la incipiente ciudad. La misma que se perfilaba como el epicentro de los nuevos paradigmas económicos y sociales, que en consecuencia arrastraba aquella irrupción de grandes inversiones extranjeras.

Fueron muchas las reuniones que se hicieron hasta que deciden constituir la Junta Pro-Mejoras del Municipio Puerto La Cruz.  Oswaldo Rivas se convierte en el Presidente de la nueva organización. Su actividad se centra en los asuntos más inmediatos padecidos por la población: construcción de una red de acueductos para el servicio de agua potable; asfaltado de las calles –este era una exigencia en razón de las grandes polvaredas producidas por las fuerte vientos, en verano, y los inmensos charcales en invierno—ampliación de la red de alumbrado; creación de nuevos establecimientos distribuidores de alimentos.

Posteriormente las actividades de estos luchadores se transforman en un nutrido movimiento de opinión. De ese modo surge el principal objetivo perseguido por este grupo de hombres: necesidad de elevar a Puerto La Cruz, Guanta y Pozuelos, a la categoría de Distrito. 

En paralelo, otro grupo de luchadores aparecen en la escena coincidiendo plenamente con las peticiones del primero. Rafael Blanco Peñalver, Lucio Gómez, Manuel  Solórzano, Cosme Astudillo y otros,  pregonando la solución a los problemas más sentidos por la población. También hacen suya la necesidad de avanzar con la creación del nuevo Distrito.  

El día 5 de enero de 1944, en la residencia de Temístocles Salazar Maza, Presidente del Estado, se efectúa una reunión en la que el diputado Pedro López Centeno, Diputado por el Distrito Bolívar, presenta el proyecto de creación a sus colegas: Benito Alegría, presidente de la Asamblea Legislativa y diputado por el distrito Miranda, Domingo Guzmán Lander Diputado por el distrito Bolívar, Carlos Ávila Chacín Diputado por el distrito Bruzual, Luis Borges Diputado por el distrito Libertad, Leopoldo Gómez diputado por el Distrito Miranda y Mariano Adrián La Rosa diputado por el Distrito Monagas, acompañados de Celestino González, presidente de la Junta Comunal de Puerto La Cruz, el médico Luis Carlos Calatrava y un grupo de pobladores; allí queda claro la necesidad de elevar a Puerto La Cruz a la categoría de Distrito, con sus municipios Guanta y Pozuelos, y se acuerda que para el siguiente día el ente legislativo fuese llevada la proposición para ser aprobada. Así ocurrió.

El acta levantada se transcribe al libro de acuerdos del ente legislativo. El primer considerando del documento, dice textualmente lo siguiente: Que un vasto sector de la ciudadanía del Municipio Puerto La Cruz, respaldado por crecida mayoría de ciudadanos de los Municipios Guanta y Pozuelos, ambos de este Distrito, han solicitado de esta Asamblea la elevación al primero de dichos Municipios a la categoría de Distrito de este Estado.  De seguidas se expresa el segundo considerando así: Que las razones invocadas por los solicitantes, tanto en su aspecto  económico como bajo el punto de vista jurídico-social son de tal fuerza que comprueban eficientemente la justa aspiración de ese conglomerado ciudadano.      

Queda claro con este devenir, que no ha sido por la concurrencia espontanea de un grupo de pobladores, o por efectos de una complacencia de un grupo del poder político de la época, que el día 6 de enero de 1944, la Asamblea Legislativa del  Estado Anzoátegui aprueba la constitución del nuevo distrito, con Puerto La Cruz a la cabeza, Guanta y Pozuelos como municipios. Una realidad que pesaba demasiado y aunada a la nueva dinámica social y económica, con hombres y mujeres que no se conformaban con seguir llevando la vida bucólica y sedentaria que imperaba en aquellos tiempos, agravado por tener que estar sometidas a la dependencia de los jerarcas barceloneses.

Es innegable que hubo un pueblo decidido a darle la vuelta a la tortilla. El horizonte percibido por aquel  colectivo, los ubicaba en la senda de la esperanza y la construcción de un futuro ante la incalculable riqueza que comenzaba a enseñar sus dedos. Aquellas acciones emprendidas , primero por los Comunistas, y más tarde por militantes de Acción Democrática, respaldadas con la fuerza de un movimiento nacido de la lucha, dio los resultados esperados cuando se integra el primer Concejo Municipal del nuevo Distrito.

El Artículo 1º del acuerdo estableció lo siguiente: Elevar a la categoría de Distrito, con el nombre de “Distrito Sotillo”, la demarcación territorial que actualmente comprende al Municipio Puerto La Cruz, del Distrito Bolívar  de este Estado, junto con los Municipios Guanta y Pozuelos. Quedó claro que la decisión propone darle el nombre del héroe de la guerra de independencia en Oriente, y de la guerra Federal, al General Juan Antonio Sotillo.

El naciente distrito comienza a desarrollar su labor atendiendo en una casa ubicada en la calle Bolívar, haciendo esquina con la calle Anzoátegui, actual sede de la banda municipal, donde además funcionaba la Jefatura Civil, la comandancia de la Policía y el Juzgado del Distrito. Bajo la presidencia de Luis Carlos Calatrava, y Carlos Delgado, Saúl Perdomo, Manuel Marcano, Vicente Guillén, como ediles, Ovidio Adrián como Síndico y Modesto Rodríguez como secretario, quedó constituida la primera Cámara Municipal. 

El 18 de octubre de 1945 ocurre la llamada “revolución de octubre”, liderada por Acción Democrática. En una decisión tomada por el nuevo gobierno, queda abolido el cargo de Jefe Civil, que es sustituido por el de gobernador del municipio. Le correspondió a Rafael Blanco Peñalver ser el primer gobernador del Distrito Sotillo, y le tocó crear y poner en funcionamiento el primer plan urbano y la creación y puesta en marcha de la Dirección de Aseo Urbano y Domiciliario.   

Hoy se cumplen 69 años de aquella gesta que mostró a un pueblo dispuesto a cambiar el rumbo, abriéndose nuevas puertas para que entrase en la búsqueda de un destino mejor. En esta fecha la ciudad se encuentra frente a la necesidad de ser concebida sobre nuevas bases de bienestar y convivencia.